
Hace mucho, mucho, mucho tiempo, cuando todavía no existían ni montañas ni valles, vivían dos hermanos en un pequeño pueblo. Los dos cuidaban el ganado, labraban la tierra y se cuidaban amorosamente ; conviviendo en paz y hermandad.
Un día, apareció entre el boscaje una hermosa doncella. Pronto descubrieron que su graciosa figura y sus bellas facciones no eran su única virtud. Su bondad se reflejaba en sus actos y en sus palabras.
Como habréis adivinado...los dos hermanos se enamoraron de la bella doncella. Los celos hicieron mella entre los dos y se declaró la guerra entre ellos. No sirvieron de nada las palabras dulces de la bella, aplacando la ira de ambos hermanos. La pobre estaba muy triste viendo con horror que por su belleza había turbado la paz fraternal.
Entonces un día los cito en el campo a los dos. Intentando volver a confraternar a sus dos enamorados, sólo consiguió enfurecerlos aún más. Viendo que no conseguía volver a unirlos, se le ocurrió una solución salomónica. Se tumbó en el suelo entre los dos hermanos y se convirtió en una enorme piedra, formándose así lo que hoy conocemos como la montaña de "la mujer muerta".
Esta montaña es la que separa dos provincias: Segovia y Madrid.La historia acaba así:
Cada hermano se quedó en un lado de la montaña y no volvieron a discutir nunca , nunca más.Aunque la historia quisiera que los descendientes de estos dos protagonistas no pelearan por tener como propia aquella mujer, lo cierto es que aún, hoy, madrileños y segovianos se disputan la sierra como perteneciente a su municipio.